Para crear un mundo nuevo (uno mejor, asumo), se debe formar un nuevo ser, un nuevo hombre, una nueva mujer. Si queremos que este nuevo mundo sea el del utópico sueño del mundo en armonía, en equilibrio..., en socialismo..., este nuevo ser debe olvidarse de "aspiraciones personales", de ambiciones e individualidades: el colectivo es el concepto que prevalece. O, al menos, eso es lo que dicen algunos, esos que intentan imponer su propia definición sesgada de lo que es el "colectivo".
No suena lógico que un colectivo no esté formado por personas, seres individuales con existencia propia, con sueños y, por ende, con aspiraciones personales. Es como si la frase hubiera sido satanizada, y su solo pensamiento constituyera una violación a los derechos del otro, un acto egoísta y con pretensiones violentas. Pero la realidad es que todo es cuestión de matices; no todo es blanco o negro.
Creo que todo humano tiene deseos propios, sueños y objetivos que quiere alcanzar. Sin duda, vivimos en una sociedad decadente en la que muchos de esos "sueños" son producto de una cultura plástica y sin alma, sí, pero no por ello deja de ser válido el tener deseos de superación y, por qué no, de vivir cómodamente disfrutando de "lujos" (entre comillas, pues algunos no son tan superficiales) en recompensa a nuestros esfuerzos, estímulos que alegren los sentidos, pequeñas bocanadas perfumadas que estimulen el olfato, sabores que deleiten el paladar o visiones que revitalicen el alma. Los excesos, los extremos, son ellos los que debemos evitar.
Pero aún cuando es natural que todo humano tenga aspiraciones personales, el ser individual no es un ser aislado. Tener ambiciones personales no implica pasar por encima de los derechos del otro, ignorar que compartimos un mismo entorno; aún entre seres con intereses propios es necesaria la cooperación para alcanzar un bien común, la compasión (y comprensión) para apoyar a quien lo necesite. Creo que el respeto por el otro es parte de una cultura que no se olvida de las individualidades, sino que las fortalece de tal modo que, al unirlas, se obtiene un colectivo que supera limitaciones y que crece en armonía real, no utópica, no extrema, sino equilibrada.
Si realmente queremos tener un "hombre nuevo" con valores humanitarios, éste debe ser el resultado de una evolución del pensamiento. Lo que necesitamos es educar, no adoctrinar..., crear una conciencia real, no impuesta. Formar mediante el ejemplo, formar una cultura nueva, precisamente la cultura del respecto a las ideas divergentes, la cultura del diálogo. No debemos olvidar nunca que las imposiciones siempre terminan aplastando masas, excluyendo, hiriendo de alguna u otra forma, y eso sí que es una pretensión violenta.
Una sociedad en armonía no se consigue a través la supresión del individuo, sino mediante el respeto del mismo.
Quimeras mitológicas e irrealizables, que llegan en momentos de lucidez onírica. Serpientes que se vuelven obstáculos ilusorios pero tangibles. Éste es mi mundo.
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sábado, 16 de febrero de 2008
jueves, 5 de julio de 2007
Palabras vacías
Era 19 de abril, el año, 2007. Un día normal, salvo que se celebraba el inicio del proceso de independencia del país en 1810. Por ser un día feriado y libre de trabajo (de oficina), pude quedarme un rato en la cama y holgazanear un poco, encender la TV, darme un paseo por lo canales de televisión y tratar de encontrar algún programa interesante..., hasta que me tropecé con el canal del Estado. Lo que estaban transmitiendo en este canal no me parecía particularmente interesante, sólo que quería sondear qué clase de evento estaban cubriendo; al fin y al cabo, era el día del inicio de la independencia, un día importante en el que se conmemora la fecha en que el país recuperó su soberanía de las manos del yugo español.
La transmisión cubría un evento, que asumí tenía que ver con la conmemoración de este día, como corresponde. Hay un orador. El orador habla a una audencia, hay un discurso. De repente, sin previo aviso soy bombardeado con las disertaciones políticas habituales: el orador, un tipo por supuesto adepto al gobierno (un vice-algo de no-sé-qué), empieza a hablarnos del imperio (norteamericano), del neoliberalismo (salvaje), del hambre y la miseria que ha traido al mundo el sistema capitalista, de la necesidad de acabar con todo esto... De la independencia que nos garantizará el Banco sel Sur del sistema capitalista y de los poderes del norte y el FMI... De la soberanía de la nación, siempre amenazada por potencias extranjeras (es decir, el imperio)... De la libertad que este gobierno nos traerá, pues no nos dejaremos pisotear por otras naciones (o al menos no las mismas de antes).
Independencia, soberanía, libertad... Palabras tan profundas, tan cargadas de significado y humanidad, y tan manipuladas, masticadas y regurgitadas. Siempre he pensado en la política como en un juego de poder, que el poder corrompe, y que la corrupción desintegra lo que toca, incluso las palabras y el significado que encierran.
En fin, hago a un lado el evidente oportunismo, la obstinada propaganda política, y trato de analizar el discurso. Obviamente, pensé, el sistema que proponen es mejor.
Mejor...
Si bien el sistema democrático/capitalista tiene su historia turbia, el sistema comunista, o ese sistema que ya nuestro jefe de Estado no sabe cómo apodar, tiene una historia bastante negra que poco tiene que ver con la independencia y la libertad (no hablemos ya como nación sino como individuos, pues no olvidemos que los individuos conforman una nación).
Siempre he escuchado que la teoría tras el comunismo es hermosa, así como por supuesto también lo es la teoría que sustenta la democracia, pero bien sabemos que entre la teoría y la práctica suele haber un trecho insalvable que casi impide la asociación de la una con la otra. Somos humanos, la subjetividad nos mata, así que tomamos la teoría e interpretamos todo como mejor nos parece, y eso es lo que ponemos en práctica.
Es así como el comunismo tiene como estandartes figuras como Mao Tse-tung, que estuvo cerca de acabar con los vestigios de la cultura ancestral china y todo su legado cultural, artífice a su vez de la invasión del Tibet, o como Stalin, que tanto habló sobre el proletariado y que terminó disparando contra su propio pueblo. ¿Es esto libertad, soberanía, independencia? Supongo que sí, pues hicieron lo que se les antojó dentro de sus fronteras, sin intervención de potencia extranjera alguna..., que el pueblo dentro de esas fronteras sufriera las consecuencias es otro tema.
La conclusión fue que, así como no existen verdades absolutas, sobran los personajes que tratan de manipular las masas con sus verdades a medias, ensalzándolas, repitiéndolas, ajustándolas a la ocasión.
Varias semanas después, el 27 de mayo, culmina el período de concesión que había sido otorgado a una compañía televisiva, que operaba desde hace 50 años sobre el canal 2 del espectro radioeléctrico, negándosele la renovación de dicha concesión..., lo que, según personeros del gobierno, técnicamente no representó el "cierre" del canal, pues podían seguir operando con absoluta normalidad, claro, sin equipos de transmisión ni señal sobre la cual transmitir...
Su pecado: según el gobierno, ser un canal golpista cuya programación atentaba contra la moral; en la práctica, tener una programación promedio similar en contenido moral a la del resto de los canales, pero cuyo contenido noticioso y de opinión tenía fuertes tendencias opositoras.
El argumento: el presidente..., perdón, el pueblo..., así lo quiso. Decisión soberana, independiente y libertaria.
Ante este suceso, varios grupos de estudiantes de diversas universidades se manifestaron en contra de la medida. Inmediatamente surge la contraparte oficialista ante tal movimiento, con "sus" estudiantes manifestándose en contra de los contrarios al gobierno (algo así como una contraofensiva, en términos militares, tan populares en esas esferas).
Las pronunciaciones por parte del gobierno no se hacen esperar: las mentes de estos estudiantes disidentes, obviamente, están siendo manipuladas por potencias extranjeras enemigas del país..., pues, al parecer, estos jóvenes no tienen derecho a tener una opinión propia que no le sea conveniente al gobierno. Básicamente, quien tiene criterio propio opinará como ellos y tendrá su misma línea de pensamiento; si opinas distinto, será porque estás siendo manipulado. Lógico, ¿no? No.
Hoy es 5 de julio. Este día se celebra la declaración oficial de la independencia de la nación. Tal día como hoy, en 1811, Venezuela pasó a ser una república soberana, libre... O eso dice la historia.
El día que la demagogia y el exceso de paroxismo pseudo-patriótico dejen de ser el sustento de los gobiernos de turno, que las palabras tengan su justo valor y la diversidad de opiniones sea realmente respetada (sin adjudicarse a una opinión adversa un origen "extranjero"), ese día, este país será un país verdaderamente independiente, soberano y libre.
La transmisión cubría un evento, que asumí tenía que ver con la conmemoración de este día, como corresponde. Hay un orador. El orador habla a una audencia, hay un discurso. De repente, sin previo aviso soy bombardeado con las disertaciones políticas habituales: el orador, un tipo por supuesto adepto al gobierno (un vice-algo de no-sé-qué), empieza a hablarnos del imperio (norteamericano), del neoliberalismo (salvaje), del hambre y la miseria que ha traido al mundo el sistema capitalista, de la necesidad de acabar con todo esto... De la independencia que nos garantizará el Banco sel Sur del sistema capitalista y de los poderes del norte y el FMI... De la soberanía de la nación, siempre amenazada por potencias extranjeras (es decir, el imperio)... De la libertad que este gobierno nos traerá, pues no nos dejaremos pisotear por otras naciones (o al menos no las mismas de antes).
Independencia, soberanía, libertad... Palabras tan profundas, tan cargadas de significado y humanidad, y tan manipuladas, masticadas y regurgitadas. Siempre he pensado en la política como en un juego de poder, que el poder corrompe, y que la corrupción desintegra lo que toca, incluso las palabras y el significado que encierran.
En fin, hago a un lado el evidente oportunismo, la obstinada propaganda política, y trato de analizar el discurso. Obviamente, pensé, el sistema que proponen es mejor.
Mejor...
Si bien el sistema democrático/capitalista tiene su historia turbia, el sistema comunista, o ese sistema que ya nuestro jefe de Estado no sabe cómo apodar, tiene una historia bastante negra que poco tiene que ver con la independencia y la libertad (no hablemos ya como nación sino como individuos, pues no olvidemos que los individuos conforman una nación).
Siempre he escuchado que la teoría tras el comunismo es hermosa, así como por supuesto también lo es la teoría que sustenta la democracia, pero bien sabemos que entre la teoría y la práctica suele haber un trecho insalvable que casi impide la asociación de la una con la otra. Somos humanos, la subjetividad nos mata, así que tomamos la teoría e interpretamos todo como mejor nos parece, y eso es lo que ponemos en práctica.
Es así como el comunismo tiene como estandartes figuras como Mao Tse-tung, que estuvo cerca de acabar con los vestigios de la cultura ancestral china y todo su legado cultural, artífice a su vez de la invasión del Tibet, o como Stalin, que tanto habló sobre el proletariado y que terminó disparando contra su propio pueblo. ¿Es esto libertad, soberanía, independencia? Supongo que sí, pues hicieron lo que se les antojó dentro de sus fronteras, sin intervención de potencia extranjera alguna..., que el pueblo dentro de esas fronteras sufriera las consecuencias es otro tema.
La conclusión fue que, así como no existen verdades absolutas, sobran los personajes que tratan de manipular las masas con sus verdades a medias, ensalzándolas, repitiéndolas, ajustándolas a la ocasión.
Varias semanas después, el 27 de mayo, culmina el período de concesión que había sido otorgado a una compañía televisiva, que operaba desde hace 50 años sobre el canal 2 del espectro radioeléctrico, negándosele la renovación de dicha concesión..., lo que, según personeros del gobierno, técnicamente no representó el "cierre" del canal, pues podían seguir operando con absoluta normalidad, claro, sin equipos de transmisión ni señal sobre la cual transmitir...
Su pecado: según el gobierno, ser un canal golpista cuya programación atentaba contra la moral; en la práctica, tener una programación promedio similar en contenido moral a la del resto de los canales, pero cuyo contenido noticioso y de opinión tenía fuertes tendencias opositoras.
El argumento: el presidente..., perdón, el pueblo..., así lo quiso. Decisión soberana, independiente y libertaria.
Ante este suceso, varios grupos de estudiantes de diversas universidades se manifestaron en contra de la medida. Inmediatamente surge la contraparte oficialista ante tal movimiento, con "sus" estudiantes manifestándose en contra de los contrarios al gobierno (algo así como una contraofensiva, en términos militares, tan populares en esas esferas).
Las pronunciaciones por parte del gobierno no se hacen esperar: las mentes de estos estudiantes disidentes, obviamente, están siendo manipuladas por potencias extranjeras enemigas del país..., pues, al parecer, estos jóvenes no tienen derecho a tener una opinión propia que no le sea conveniente al gobierno. Básicamente, quien tiene criterio propio opinará como ellos y tendrá su misma línea de pensamiento; si opinas distinto, será porque estás siendo manipulado. Lógico, ¿no? No.
Hoy es 5 de julio. Este día se celebra la declaración oficial de la independencia de la nación. Tal día como hoy, en 1811, Venezuela pasó a ser una república soberana, libre... O eso dice la historia.
El día que la demagogia y el exceso de paroxismo pseudo-patriótico dejen de ser el sustento de los gobiernos de turno, que las palabras tengan su justo valor y la diversidad de opiniones sea realmente respetada (sin adjudicarse a una opinión adversa un origen "extranjero"), ese día, este país será un país verdaderamente independiente, soberano y libre.
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