domingo 30 de agosto de 2009

Mensajes

Silencio, ese sutil mensajero que dice más que miles de palabras, más que cientos de imágenes, a quien esta dispuesto a escucharlo.

No es la edad la que nos hace más o menos sabios, sino los silencios que hemos sido capaces de comprender.

miércoles 15 de julio de 2009

Máscaras

Me parece conformista, a pesar de toda su posible retórica revolucionaria, un lenguaje que mecánicamente repite, para los mismos oídos, las mismas frases hechas, los mismos adjetivos, las mismas fórmulas declamatorias. Quizás esa literatura de parroquia esté tan lejos de la revolución como la pornografía está lejos del erotismo.

domingo 28 de diciembre de 2008

¿Cuánto se pierde en la traducción?


Old and new, ancients and moderns, tradition and innovation, quietness or excessiveness… Paradox, evolution, communion, exception… Is there any perfect balance between our different perceptions of the world…? Tolerance is maybe the most difficult Art on Earth… Are we sure to understand each others…? Are we sure to use the right words and images…?
A lot of beauty is always lost in translation…


lunes 29 de septiembre de 2008

Surreal

Estaba en una casa, conocida y desconocida a la vez, muy iluminada, bañada por la luz que se filtraba por las ventanas. En realidad, era un apartamento; creo que estaba en la cocina. Por la ventana se veía un paisaje que no estaba: un cielo brillante, algunas nubes, pero nada más; no percibía ciudad o montaña, pero estaba seguro de estar en una ciudad, una ciudad distinta a donde vivo, pero me sentía en casa.

En el espacio donde me encontraba (que a estas alturas no estoy seguro de si era una cocina) había otras personas: recuerdo a algunos familiares, y a ella. Ella vestía un top blanco y una falda larga de tela, con estampados marrones y ocres, un estilo de vestir que no se me hizo extraño, aún consciente de no haberla visto nunca usando una falda; un estilo de vestir que me agradó. Era ella, su rostro, su cuerpo; hacía algo, hablaba; parecía que hablaba con otras personas, unos preparativos para alguna reunión.

Ella y yo estábamos conscientes de la presencia del otro, pero no interactuábamos, concentrados en nuestros asuntos. Me dirigí a buscar unos platos (no recuerdo para qué), justo al lado de donde ella estaba parada; me sentía indignado, molesto con ella, aunque no sabía la razón (o tal vez sí), y traté de no prestarle atención, de ignorarla. Ella no hizo lo mismo y pasó su mano por mi espalda, cerca de mi hombro, y me dijo: "discúlpame por haberte tratado así"; su rostro era el que conozco, con esa expresión que te dice "lo siento, pero no cambiaré de opinión, ni me interesa hacerlo".

No recuerdo qué le respondí, pero tengo la impresión de que fue algún sarcasmo..., ella no quitó su mano de mi espalda, y aunque no recuerdo todo lo que me dijo, algunas palabras quedaron grabadas: "... es lo mismo que le dije a él..." ¿Él? Comprendí que era alguien que la pretendía, que lo había intentado, y que había sido rechazado, o que estaba ahí, en espera de no sé qué, de la definición de ella, de su decisión.

Me sentí descorazonado, aunque de alguna forma que desconozco, me lo esperaba, y sus palabras (que como siempre, tratando de confortar logran herir), no sonaron extrañas, no me derribaron.

Ella aún tenía su mano sobre mi espalda cuando desperté.

sábado 16 de febrero de 2008

El "hombre nuevo", ¿un ser sin aspiraciones?

Para crear un mundo nuevo (uno mejor, asumo), se debe formar un nuevo ser, un nuevo hombre, una nueva mujer. Si queremos que este nuevo mundo sea el del utópico sueño del mundo en armonía, en equilibrio..., en socialismo..., este nuevo ser debe olvidarse de "aspiraciones personales", de ambiciones e individualidades: el colectivo es el concepto que prevalece. O, al menos, eso es lo que dicen algunos, esos que intentan imponer su propia definición sesgada de lo que es el "colectivo".

No suena lógico que un colectivo no esté formado por personas, seres individuales con existencia propia, con sueños y, por ende, con aspiraciones personales. Es como si la frase hubiera sido satanizada, y su solo pensamiento constituyera una violación a los derechos del otro, un acto egoísta y con pretensiones violentas. Pero la realidad es que todo es cuestión de matices; no todo es blanco o negro.

Creo que todo humano tiene deseos propios, sueños y objetivos que quiere alcanzar. Sin duda, vivimos en una sociedad decadente en la que muchos de esos "sueños" son producto de una cultura plástica y sin alma, sí, pero no por ello deja de ser válido el tener deseos de superación y, por qué no, de vivir cómodamente disfrutando de "lujos" (entre comillas, pues algunos no son tan superficiales) en recompensa a nuestros esfuerzos, estímulos que alegren los sentidos, pequeñas bocanadas perfumadas que estimulen el olfato, sabores que deleiten el paladar o visiones que revitalicen el alma. Los excesos, los extremos, son ellos los que debemos evitar.

Pero aún cuando es natural que todo humano tenga aspiraciones personales, el ser individual no es un ser aislado. Tener ambiciones personales no implica pasar por encima de los derechos del otro, ignorar que compartimos un mismo entorno; aún entre seres con intereses propios es necesaria la cooperación para alcanzar un bien común, la compasión (y comprensión) para apoyar a quien lo necesite. Creo que el respeto por el otro es parte de una cultura que no se olvida de las individualidades, sino que las fortalece de tal modo que, al unirlas, se obtiene un colectivo que supera limitaciones y que crece en armonía real, no utópica, no extrema, sino equilibrada.

Si realmente queremos tener un "hombre nuevo" con valores humanitarios, éste debe ser el resultado de una evolución del pensamiento. Lo que necesitamos es educar, no adoctrinar..., crear una conciencia real, no impuesta. Formar mediante el ejemplo, formar una cultura nueva, precisamente la cultura del respecto a las ideas divergentes, la cultura del diálogo. No debemos olvidar nunca que las imposiciones siempre terminan aplastando masas, excluyendo, hiriendo de alguna u otra forma, y eso sí que es una pretensión violenta.

Una sociedad en armonía no se consigue a través la supresión del individuo, sino mediante el respeto del mismo.

Jigsaw Falling Into Place

Radiohead



Just as you take my hand
Just as you write my number down
Just as the drinks arrive
Just as they play your favourite song
As your bad mood disappears
No longer wound up like a spring
Before you've had too much
Come back and focus again

The walls abandon shape
You've got a cheshire cat grin
All blurring into one
This place is on a mission
Before the night owl
Before the animal noises
Closed circuit cameras
Before you're comatose

Before you run away from me
Before you're lost between the noise
The beat goes round and round
The beat goes round and round
I never really got there
I just pretended that I had
What's the point of instruments
Words are a sawed off shotgun

Come on and let it out
Come on and let it out
Come on and let it out
Come on and let it out

Before you run away from me
Before you start unravelling
Just as you take my mic
Just as you dance, dance, dance

Jigsaws falling into place
There is nothing to explain
Regard each other as you pass
She looks back, you look back
Not just once
Not just twice
Wish away the nightmare
Wish away the nightmare
You've got a light you can feel it on your back
A light you can feel it on your back
Jigsaws falling into place

sábado 5 de enero de 2008

Principios [II]

Cuando un samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho [...]
El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.

(Extracto de makoto - sinceridad -, del código del Bushido)