Mi éxito como escritor de novelas sería muy dudoso. Nunca he sabido cómo cerrar un capítulo, llevarlo a una acción concluyente, un desenlace determinante, que dé paso al siguiente y permita así el tránsito de la historia.
Cada uno de mis capítulos empaña con sus remanentes al siguiente, mezclándose, confundiéndose en una fusión de indeterminaciones, galimatías y fulguraciones rumiantes que desvían la atención del lector (y ni qué decir la del autor) hacia la indeterminación y el sueño inefable de la auténtica ingenuidad.
Mis capítulos acaban no teniendo una forma definida. Amorfos como son, encierran ideas magníficas de lo que pudo ser y lo que no debió ocurrir, de lo que se perdió o se debió, o de lo que se observó u obvió, con descripciones muy detalladas de la nada, y poco énfasis en el todo.
Espero que el lector de mi obra sepa disculparme estos ensayos infructuosos. Quizá del ensayo no quede tan sólo el cansancio.
Quimeras mitológicas e irrealizables, que llegan en momentos de lucidez onírica. Serpientes que se vuelven obstáculos ilusorios pero tangibles. Éste es mi mundo.
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miércoles, 30 de noviembre de 2011
jueves, 4 de febrero de 2010
Vivir es explorar
¿Cómo ves a esa persona desconocida que está frente a ti? ¿Como un misterio, terreno inexplorado lleno de oportunidades, o como una amenaza en potencia? Dependiendo de cómo prejuzgues lo desconocido, tu reacción será explorar, o huir. Huir suele ser lo más fácil: te devuelves por el camino por el que llegaste, por el que conoces. Siempre haciendo lo mismo, siempre sintiéndote igual. Sin cambio. Sin evolución.
Lo más difícil de la vida es vivirla. Vivir significa abordar lo desconocido, tropezar, levantarse, correr, saltar, y volver a caer, para una vez más volver a levantarse. Aprender de los errores. Aprender que cometer errores está bien, que quien comete errores no es un incapaz, sino un explorador. Un valiente.
El único error que se debe evitar es el de abandonar el camino que se tiene por delante por miedo a errar.
Todo es cuestión de vencer la resistencia; después, el camino va en bajada (eso sí, no te dejes dominar por el vértigo, porque la altura es considerable).
sábado, 9 de enero de 2010
Érase una vez, la memoria y los sentidos
Es curioso cómo en ocasiones ciertos olores, ciertas sensaciones, traen determinados recuerdos a nuestra memoria; ese olor a tierra húmeda que me recuerda las tardes lluviosas de mi niñez, contemplando el patio de mi vieja casa, viendo charcos de agua acumularse, y formando meandros con mis dedos. Y tras el recuerdo, viene la emoción; esa nostalgia del pasado, por lo que ya no será, ese tiempo remoto en el que se era más feliz; o la tristeza por los momentos vividos de angustia y temor, que no queremos que vuelvan. La sensación despierta el recuerdo, el recuerdo la emoción; causa y efecto.También están las otras sensaciones, las que no operan a través de los sentidos (al menos no de los físicos), sensaciones más sutiles, menos evidentes; el efecto se vuelve causa, la emoción que despierta el recuerdo. Las emociones pueden llevarnos a otro estado de conciencia, sensibilizarnos de tal modo que el recuerdo de ciertos eventos quede a flor de piel, retroalimentando esa emoción, un círculo vicioso a veces maravilloso, otras veces agobiante.
¿Qué es el humano sino un saco de memorias, apiladas unas sobre otras, montaña de recuerdos en crecimiento incesante? Emociones. Sensaciones. Sentimientos.
Es ésa nuestra esencia, es eso lo que somos.
Escrito el 24/05/2008
Crédito foto: Rainer Berg
Crédito foto: Rainer Berg
Inercia de la parálisis
Hay ocasiones en las que estamos más sensibilizados, ocasiones en que nuestros sentidos, liberados, nos permiten conocer más de nuestro entorno, sentirlo sin que nada nos interrumpa, sin ruidos, sin distracciones internas. Los artistas los llaman momentos de inspiración, presencia de la musa benevolente, instantes en que los bloqueos desaparecen y se desata la creatividad, la necesidad de construir, de comunicar.
Creatividad. La capacidad de tomar elementos existentes para crear algo nuevo. El escritor no inventa las palabras; éstas ya existen, él sólo tiene que unirlas, orquestarlas en una composición que transmitirá algo al lector, que estimulará su imaginación y, quién sabe, quizás hasta le lleve a su momento de inspiración, esa chispa que realimente el círculo de la creación.
Me es difícil comprender por qué a veces no puedo percibir las cosas de la misma manera, por qué en ocasiones eventos que deberían traer alegría pasan inadvertidos, opacados por el día a día, la rutina insensibilizadora, el constante mecanismo de reloj que me hace seguir casi por inercia. Por momentos me detengo, conciente del rumbo perdido, pero continuando aún en el ciclo, incapaz de romperlo.
De repente, sin esperarlo, en un momento cualquiera (o al menos no soy capaz de percibir qué diferencia ese momento de los demás), llega el destello de iluminación: siento con mayor intensidad mi entorno, me arrepiento de lo insensible que fui en tal o cual momento, me disculpo conmigo mismo, me prometo enmendarlo, no hacerlo de nuevo, y el mundo se vislumbra como un mejor lugar. Momento de creación, instante de inspiración. Al menos durante ese instante. Después, todo sigue su curso normal. La misma insensibilidad. Como si de repente, sin darme cuenta, me hubiera bajado del tren que me llevaría a ese destino anhelado.
Tal vez miento. Tal vez no me es difícil comprenderlo. Tal vez es simplemente la costumbre. El miedo a fallar, al fracaso, a la frustración. Miedo a ser vulnerable. Miedo a no ser lo que quiero llegar a ser. Miedo a intentarlo. Miedo.
Es definitivo que el miedo, al menos ese miedo irracional que nos detiene, ese inhibidor de los sentidos que nos mantiene en la inercia de la parálisis, es el instigador que nos convierte en nuestros peores enemigos.
Escrito inicialmente el 28/09/2008,
corregido y revisado una y otra vez, hasta hoy.
Cruel perfeccionismo, ya nos veremos las caras.
corregido y revisado una y otra vez, hasta hoy.
Cruel perfeccionismo, ya nos veremos las caras.
domingo, 30 de agosto de 2009
Mensajes
Silencio, ese sutil mensajero que dice más que miles de palabras, más que cientos de imágenes, a quien esta dispuesto a escucharlo.
No es la edad la que nos hace más o menos sabios, sino los silencios que hemos sido capaces de comprender.
No es la edad la que nos hace más o menos sabios, sino los silencios que hemos sido capaces de comprender.
sábado, 16 de febrero de 2008
El "hombre nuevo", ¿un ser sin aspiraciones?
Para crear un mundo nuevo (uno mejor, asumo), se debe formar un nuevo ser, un nuevo hombre, una nueva mujer. Si queremos que este nuevo mundo sea el del utópico sueño del mundo en armonía, en equilibrio..., en socialismo..., este nuevo ser debe olvidarse de "aspiraciones personales", de ambiciones e individualidades: el colectivo es el concepto que prevalece. O, al menos, eso es lo que dicen algunos, esos que intentan imponer su propia definición sesgada de lo que es el "colectivo".
No suena lógico que un colectivo no esté formado por personas, seres individuales con existencia propia, con sueños y, por ende, con aspiraciones personales. Es como si la frase hubiera sido satanizada, y su solo pensamiento constituyera una violación a los derechos del otro, un acto egoísta y con pretensiones violentas. Pero la realidad es que todo es cuestión de matices; no todo es blanco o negro.
Creo que todo humano tiene deseos propios, sueños y objetivos que quiere alcanzar. Sin duda, vivimos en una sociedad decadente en la que muchos de esos "sueños" son producto de una cultura plástica y sin alma, sí, pero no por ello deja de ser válido el tener deseos de superación y, por qué no, de vivir cómodamente disfrutando de "lujos" (entre comillas, pues algunos no son tan superficiales) en recompensa a nuestros esfuerzos, estímulos que alegren los sentidos, pequeñas bocanadas perfumadas que estimulen el olfato, sabores que deleiten el paladar o visiones que revitalicen el alma. Los excesos, los extremos, son ellos los que debemos evitar.
Pero aún cuando es natural que todo humano tenga aspiraciones personales, el ser individual no es un ser aislado. Tener ambiciones personales no implica pasar por encima de los derechos del otro, ignorar que compartimos un mismo entorno; aún entre seres con intereses propios es necesaria la cooperación para alcanzar un bien común, la compasión (y comprensión) para apoyar a quien lo necesite. Creo que el respeto por el otro es parte de una cultura que no se olvida de las individualidades, sino que las fortalece de tal modo que, al unirlas, se obtiene un colectivo que supera limitaciones y que crece en armonía real, no utópica, no extrema, sino equilibrada.
Si realmente queremos tener un "hombre nuevo" con valores humanitarios, éste debe ser el resultado de una evolución del pensamiento. Lo que necesitamos es educar, no adoctrinar..., crear una conciencia real, no impuesta. Formar mediante el ejemplo, formar una cultura nueva, precisamente la cultura del respecto a las ideas divergentes, la cultura del diálogo. No debemos olvidar nunca que las imposiciones siempre terminan aplastando masas, excluyendo, hiriendo de alguna u otra forma, y eso sí que es una pretensión violenta.
Una sociedad en armonía no se consigue a través la supresión del individuo, sino mediante el respeto del mismo.
No suena lógico que un colectivo no esté formado por personas, seres individuales con existencia propia, con sueños y, por ende, con aspiraciones personales. Es como si la frase hubiera sido satanizada, y su solo pensamiento constituyera una violación a los derechos del otro, un acto egoísta y con pretensiones violentas. Pero la realidad es que todo es cuestión de matices; no todo es blanco o negro.
Creo que todo humano tiene deseos propios, sueños y objetivos que quiere alcanzar. Sin duda, vivimos en una sociedad decadente en la que muchos de esos "sueños" son producto de una cultura plástica y sin alma, sí, pero no por ello deja de ser válido el tener deseos de superación y, por qué no, de vivir cómodamente disfrutando de "lujos" (entre comillas, pues algunos no son tan superficiales) en recompensa a nuestros esfuerzos, estímulos que alegren los sentidos, pequeñas bocanadas perfumadas que estimulen el olfato, sabores que deleiten el paladar o visiones que revitalicen el alma. Los excesos, los extremos, son ellos los que debemos evitar.
Pero aún cuando es natural que todo humano tenga aspiraciones personales, el ser individual no es un ser aislado. Tener ambiciones personales no implica pasar por encima de los derechos del otro, ignorar que compartimos un mismo entorno; aún entre seres con intereses propios es necesaria la cooperación para alcanzar un bien común, la compasión (y comprensión) para apoyar a quien lo necesite. Creo que el respeto por el otro es parte de una cultura que no se olvida de las individualidades, sino que las fortalece de tal modo que, al unirlas, se obtiene un colectivo que supera limitaciones y que crece en armonía real, no utópica, no extrema, sino equilibrada.
Si realmente queremos tener un "hombre nuevo" con valores humanitarios, éste debe ser el resultado de una evolución del pensamiento. Lo que necesitamos es educar, no adoctrinar..., crear una conciencia real, no impuesta. Formar mediante el ejemplo, formar una cultura nueva, precisamente la cultura del respecto a las ideas divergentes, la cultura del diálogo. No debemos olvidar nunca que las imposiciones siempre terminan aplastando masas, excluyendo, hiriendo de alguna u otra forma, y eso sí que es una pretensión violenta.
Una sociedad en armonía no se consigue a través la supresión del individuo, sino mediante el respeto del mismo.
martes, 1 de enero de 2008
Confianza
Si tú no tienes confianza en ti, ¿quién la tendrá?
La autoestima sana es algo tan delicado, un punto exacto entre el aprecio por ti mismo y el conocimiento (y reconocimiento) de tus defectos y tus límites. ¿Pero cuándo la confianza en ti mismo se hace demasiada y comienzas a desconocer tus propios límites? Y esos límites, ¿existen? ¿Cuándo dejas de confiar en ti mismo por ver límites que no existen?
Me gustaría tener las respuestas. Me gustaría tener las respuestas de tantas preguntas, pero no las tengo. En ocasiones creo tenerlas; otras veces siento que cada vez estoy más lejos de ellas, como si algo que no puedo ver o describir me detuviera..., mis límites, esos límites que ya no sé si existen o no existen, pero que su sola sugerencia los hace más fuertes que yo.
Creo que todos tenemos el potencial para ser nuestros mejores amigos, pero ese mismo potencial lo tenemos para ser nuestros peores enemigos. Ausentarme de mí mismo, desconocer lo que me rodea, protegerme de mí y de los fantasmas que me siguen, a veces todo eso es lo mismo, pero la amenaza continua permanece, latente, compañera.
Creo que todos tenemos ráfagas de iluminación en nuestras vidas, momentos en los que vemos con claridad más allá de nuestros "límites", de nuestros miedos..., momentos en los que captamos siluetas a contraluz, cercanas y lejanas a la vez..., momentos en los que nos acercamos a esas siluetas, en los que sólo nuestro peor enemigo nos puede detener.
Creo..., quiero creer, quiero crear, quiero darme cuenta de que no existen límites, aunque existan; quiero ver sin luz, oír el silencio; quiero saber qué quiero, un objetivo, un fin..., un fin que me de continuidad.
Quiero..., quiero confiar en ello, y que nada más me importe.
La autoestima sana es algo tan delicado, un punto exacto entre el aprecio por ti mismo y el conocimiento (y reconocimiento) de tus defectos y tus límites. ¿Pero cuándo la confianza en ti mismo se hace demasiada y comienzas a desconocer tus propios límites? Y esos límites, ¿existen? ¿Cuándo dejas de confiar en ti mismo por ver límites que no existen?
Me gustaría tener las respuestas. Me gustaría tener las respuestas de tantas preguntas, pero no las tengo. En ocasiones creo tenerlas; otras veces siento que cada vez estoy más lejos de ellas, como si algo que no puedo ver o describir me detuviera..., mis límites, esos límites que ya no sé si existen o no existen, pero que su sola sugerencia los hace más fuertes que yo.
Creo que todos tenemos el potencial para ser nuestros mejores amigos, pero ese mismo potencial lo tenemos para ser nuestros peores enemigos. Ausentarme de mí mismo, desconocer lo que me rodea, protegerme de mí y de los fantasmas que me siguen, a veces todo eso es lo mismo, pero la amenaza continua permanece, latente, compañera.
Creo que todos tenemos ráfagas de iluminación en nuestras vidas, momentos en los que vemos con claridad más allá de nuestros "límites", de nuestros miedos..., momentos en los que captamos siluetas a contraluz, cercanas y lejanas a la vez..., momentos en los que nos acercamos a esas siluetas, en los que sólo nuestro peor enemigo nos puede detener.
Creo..., quiero creer, quiero crear, quiero darme cuenta de que no existen límites, aunque existan; quiero ver sin luz, oír el silencio; quiero saber qué quiero, un objetivo, un fin..., un fin que me de continuidad.
Quiero..., quiero confiar en ello, y que nada más me importe.
sábado, 10 de noviembre de 2007
sábado, 1 de septiembre de 2007
Don't kill people. People kill people.
El siguiente video muestra una campaña publicitaria en contra de las armas de fuego, ilustrando de una manera relativamente sutil los resultados de una bala atravesando un cráneo:
CHOICE FM LAUNCH HARDHITTING GUNCRIME FILM - Celebrity bloopers here
Un muy buen video, buena realización, buen mensaje, buena estética, buenas intenciones. Sin embargo, llamó mi atención el comentario que hizo sobre el video uno de los usuarios de metacafe; jaxplane1 comenta lo siguiente (sic):
Definitivamente cierto. Antes de trabajar en prohibir las armas de fuego o las armas en general (que ya de por sí es un acto muy loable, aunque poco efectivo si hablamos en términos de la meta final que persigue), debemos trabajar en sanear nuestra cultura de violencia, pues al fin y al cabo, la gente es la que mata a la gente, no las armas.
(Obtenido vía Nueva Utopía)
CHOICE FM LAUNCH HARDHITTING GUNCRIME FILM - Celebrity bloopers here
Un muy buen video, buena realización, buen mensaje, buena estética, buenas intenciones. Sin embargo, llamó mi atención el comentario que hizo sobre el video uno de los usuarios de metacafe; jaxplane1 comenta lo siguiente (sic):
dont kill people, people kill people. recognize that saying? well its so true. guns are tools for use. how they are used is up to people....people are society...fix society and problem goes away...restore sense of responsibilty and respect for others...restore sanctity of life. thats where the problem lies. it is todays society not an inanimate object...next ban knives and hatchets and axes and ice picks and hammers etc etc etc. in fact ban anything with a sharp edge or point anything that weighs over a pound or so... dont you "ANTI" people see it is the person and not the object...sheesh
Definitivamente cierto. Antes de trabajar en prohibir las armas de fuego o las armas en general (que ya de por sí es un acto muy loable, aunque poco efectivo si hablamos en términos de la meta final que persigue), debemos trabajar en sanear nuestra cultura de violencia, pues al fin y al cabo, la gente es la que mata a la gente, no las armas.
(Obtenido vía Nueva Utopía)
jueves, 5 de julio de 2007
Palabras vacías
Era 19 de abril, el año, 2007. Un día normal, salvo que se celebraba el inicio del proceso de independencia del país en 1810. Por ser un día feriado y libre de trabajo (de oficina), pude quedarme un rato en la cama y holgazanear un poco, encender la TV, darme un paseo por lo canales de televisión y tratar de encontrar algún programa interesante..., hasta que me tropecé con el canal del Estado. Lo que estaban transmitiendo en este canal no me parecía particularmente interesante, sólo que quería sondear qué clase de evento estaban cubriendo; al fin y al cabo, era el día del inicio de la independencia, un día importante en el que se conmemora la fecha en que el país recuperó su soberanía de las manos del yugo español.
La transmisión cubría un evento, que asumí tenía que ver con la conmemoración de este día, como corresponde. Hay un orador. El orador habla a una audencia, hay un discurso. De repente, sin previo aviso soy bombardeado con las disertaciones políticas habituales: el orador, un tipo por supuesto adepto al gobierno (un vice-algo de no-sé-qué), empieza a hablarnos del imperio (norteamericano), del neoliberalismo (salvaje), del hambre y la miseria que ha traido al mundo el sistema capitalista, de la necesidad de acabar con todo esto... De la independencia que nos garantizará el Banco sel Sur del sistema capitalista y de los poderes del norte y el FMI... De la soberanía de la nación, siempre amenazada por potencias extranjeras (es decir, el imperio)... De la libertad que este gobierno nos traerá, pues no nos dejaremos pisotear por otras naciones (o al menos no las mismas de antes).
Independencia, soberanía, libertad... Palabras tan profundas, tan cargadas de significado y humanidad, y tan manipuladas, masticadas y regurgitadas. Siempre he pensado en la política como en un juego de poder, que el poder corrompe, y que la corrupción desintegra lo que toca, incluso las palabras y el significado que encierran.
En fin, hago a un lado el evidente oportunismo, la obstinada propaganda política, y trato de analizar el discurso. Obviamente, pensé, el sistema que proponen es mejor.
Mejor...
Si bien el sistema democrático/capitalista tiene su historia turbia, el sistema comunista, o ese sistema que ya nuestro jefe de Estado no sabe cómo apodar, tiene una historia bastante negra que poco tiene que ver con la independencia y la libertad (no hablemos ya como nación sino como individuos, pues no olvidemos que los individuos conforman una nación).
Siempre he escuchado que la teoría tras el comunismo es hermosa, así como por supuesto también lo es la teoría que sustenta la democracia, pero bien sabemos que entre la teoría y la práctica suele haber un trecho insalvable que casi impide la asociación de la una con la otra. Somos humanos, la subjetividad nos mata, así que tomamos la teoría e interpretamos todo como mejor nos parece, y eso es lo que ponemos en práctica.
Es así como el comunismo tiene como estandartes figuras como Mao Tse-tung, que estuvo cerca de acabar con los vestigios de la cultura ancestral china y todo su legado cultural, artífice a su vez de la invasión del Tibet, o como Stalin, que tanto habló sobre el proletariado y que terminó disparando contra su propio pueblo. ¿Es esto libertad, soberanía, independencia? Supongo que sí, pues hicieron lo que se les antojó dentro de sus fronteras, sin intervención de potencia extranjera alguna..., que el pueblo dentro de esas fronteras sufriera las consecuencias es otro tema.
La conclusión fue que, así como no existen verdades absolutas, sobran los personajes que tratan de manipular las masas con sus verdades a medias, ensalzándolas, repitiéndolas, ajustándolas a la ocasión.
Varias semanas después, el 27 de mayo, culmina el período de concesión que había sido otorgado a una compañía televisiva, que operaba desde hace 50 años sobre el canal 2 del espectro radioeléctrico, negándosele la renovación de dicha concesión..., lo que, según personeros del gobierno, técnicamente no representó el "cierre" del canal, pues podían seguir operando con absoluta normalidad, claro, sin equipos de transmisión ni señal sobre la cual transmitir...
Su pecado: según el gobierno, ser un canal golpista cuya programación atentaba contra la moral; en la práctica, tener una programación promedio similar en contenido moral a la del resto de los canales, pero cuyo contenido noticioso y de opinión tenía fuertes tendencias opositoras.
El argumento: el presidente..., perdón, el pueblo..., así lo quiso. Decisión soberana, independiente y libertaria.
Ante este suceso, varios grupos de estudiantes de diversas universidades se manifestaron en contra de la medida. Inmediatamente surge la contraparte oficialista ante tal movimiento, con "sus" estudiantes manifestándose en contra de los contrarios al gobierno (algo así como una contraofensiva, en términos militares, tan populares en esas esferas).
Las pronunciaciones por parte del gobierno no se hacen esperar: las mentes de estos estudiantes disidentes, obviamente, están siendo manipuladas por potencias extranjeras enemigas del país..., pues, al parecer, estos jóvenes no tienen derecho a tener una opinión propia que no le sea conveniente al gobierno. Básicamente, quien tiene criterio propio opinará como ellos y tendrá su misma línea de pensamiento; si opinas distinto, será porque estás siendo manipulado. Lógico, ¿no? No.
Hoy es 5 de julio. Este día se celebra la declaración oficial de la independencia de la nación. Tal día como hoy, en 1811, Venezuela pasó a ser una república soberana, libre... O eso dice la historia.
El día que la demagogia y el exceso de paroxismo pseudo-patriótico dejen de ser el sustento de los gobiernos de turno, que las palabras tengan su justo valor y la diversidad de opiniones sea realmente respetada (sin adjudicarse a una opinión adversa un origen "extranjero"), ese día, este país será un país verdaderamente independiente, soberano y libre.
La transmisión cubría un evento, que asumí tenía que ver con la conmemoración de este día, como corresponde. Hay un orador. El orador habla a una audencia, hay un discurso. De repente, sin previo aviso soy bombardeado con las disertaciones políticas habituales: el orador, un tipo por supuesto adepto al gobierno (un vice-algo de no-sé-qué), empieza a hablarnos del imperio (norteamericano), del neoliberalismo (salvaje), del hambre y la miseria que ha traido al mundo el sistema capitalista, de la necesidad de acabar con todo esto... De la independencia que nos garantizará el Banco sel Sur del sistema capitalista y de los poderes del norte y el FMI... De la soberanía de la nación, siempre amenazada por potencias extranjeras (es decir, el imperio)... De la libertad que este gobierno nos traerá, pues no nos dejaremos pisotear por otras naciones (o al menos no las mismas de antes).
Independencia, soberanía, libertad... Palabras tan profundas, tan cargadas de significado y humanidad, y tan manipuladas, masticadas y regurgitadas. Siempre he pensado en la política como en un juego de poder, que el poder corrompe, y que la corrupción desintegra lo que toca, incluso las palabras y el significado que encierran.
En fin, hago a un lado el evidente oportunismo, la obstinada propaganda política, y trato de analizar el discurso. Obviamente, pensé, el sistema que proponen es mejor.
Mejor...
Si bien el sistema democrático/capitalista tiene su historia turbia, el sistema comunista, o ese sistema que ya nuestro jefe de Estado no sabe cómo apodar, tiene una historia bastante negra que poco tiene que ver con la independencia y la libertad (no hablemos ya como nación sino como individuos, pues no olvidemos que los individuos conforman una nación).
Siempre he escuchado que la teoría tras el comunismo es hermosa, así como por supuesto también lo es la teoría que sustenta la democracia, pero bien sabemos que entre la teoría y la práctica suele haber un trecho insalvable que casi impide la asociación de la una con la otra. Somos humanos, la subjetividad nos mata, así que tomamos la teoría e interpretamos todo como mejor nos parece, y eso es lo que ponemos en práctica.
Es así como el comunismo tiene como estandartes figuras como Mao Tse-tung, que estuvo cerca de acabar con los vestigios de la cultura ancestral china y todo su legado cultural, artífice a su vez de la invasión del Tibet, o como Stalin, que tanto habló sobre el proletariado y que terminó disparando contra su propio pueblo. ¿Es esto libertad, soberanía, independencia? Supongo que sí, pues hicieron lo que se les antojó dentro de sus fronteras, sin intervención de potencia extranjera alguna..., que el pueblo dentro de esas fronteras sufriera las consecuencias es otro tema.
La conclusión fue que, así como no existen verdades absolutas, sobran los personajes que tratan de manipular las masas con sus verdades a medias, ensalzándolas, repitiéndolas, ajustándolas a la ocasión.
Varias semanas después, el 27 de mayo, culmina el período de concesión que había sido otorgado a una compañía televisiva, que operaba desde hace 50 años sobre el canal 2 del espectro radioeléctrico, negándosele la renovación de dicha concesión..., lo que, según personeros del gobierno, técnicamente no representó el "cierre" del canal, pues podían seguir operando con absoluta normalidad, claro, sin equipos de transmisión ni señal sobre la cual transmitir...
Su pecado: según el gobierno, ser un canal golpista cuya programación atentaba contra la moral; en la práctica, tener una programación promedio similar en contenido moral a la del resto de los canales, pero cuyo contenido noticioso y de opinión tenía fuertes tendencias opositoras.
El argumento: el presidente..., perdón, el pueblo..., así lo quiso. Decisión soberana, independiente y libertaria.
Ante este suceso, varios grupos de estudiantes de diversas universidades se manifestaron en contra de la medida. Inmediatamente surge la contraparte oficialista ante tal movimiento, con "sus" estudiantes manifestándose en contra de los contrarios al gobierno (algo así como una contraofensiva, en términos militares, tan populares en esas esferas).
Las pronunciaciones por parte del gobierno no se hacen esperar: las mentes de estos estudiantes disidentes, obviamente, están siendo manipuladas por potencias extranjeras enemigas del país..., pues, al parecer, estos jóvenes no tienen derecho a tener una opinión propia que no le sea conveniente al gobierno. Básicamente, quien tiene criterio propio opinará como ellos y tendrá su misma línea de pensamiento; si opinas distinto, será porque estás siendo manipulado. Lógico, ¿no? No.
Hoy es 5 de julio. Este día se celebra la declaración oficial de la independencia de la nación. Tal día como hoy, en 1811, Venezuela pasó a ser una república soberana, libre... O eso dice la historia.
El día que la demagogia y el exceso de paroxismo pseudo-patriótico dejen de ser el sustento de los gobiernos de turno, que las palabras tengan su justo valor y la diversidad de opiniones sea realmente respetada (sin adjudicarse a una opinión adversa un origen "extranjero"), ese día, este país será un país verdaderamente independiente, soberano y libre.
domingo, 6 de mayo de 2007
Pipe dreams
A pipe dream is a fantastic hope that is generally regarded as being nearly impossible. The term derives from the mescaline pipe, which was popular in the early twentieth century.(Fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Pipe_dream)
Los sueños... Los sueños constituyen mundos paralelos, universos donde las verdades se revelan, verdades ilusorias pero latentes que, muchas veces, se desvanecen al despertar. En estos mundos los miedos adquieren la capacidad de verse incrementados en tamaño, tomando dimensiones colosales que harían palidecer de envidia al mismísimo Tifón; y, paradójicamente, estos mismos miedos pueden ser reducidos al tamaño de un átomo, o neutrino, o cualquiera que sea la partícula más minúscula que exista en el universo. Sentirte poderoso, o sentirte perseguido, el sueño está ahí para hacer realidad tus deseos, o tus frustraciones.
Cuando sueñas, tienes la libertad para abandonarte y caer al abismo más profundo, o para volar hasta la cima de la montaña más alta. Carecer de sustancia, ser etéreo, o ser pétreo. Los sueños revelan lo oculto, pero no hay misticismo en ellos: lo que muestran es lo que no eres capaz de ver en ti mismo durante tu inconsciente consciencia, esa consciencia velada por tus emociones; rabias, miedos, inseguridades o, quién sabe, tal vez la embriagadora felicidad, esa felicidad autómata producto de la ignorancia, esa bendita ignorancia, la droga que te permite mantenerte alejado de tu realidad y de la verdadera felicidad, esa felicidad que emerge de tu propio ser y que es producto de la comunión contigo mismo..., ese tema recurrente que para muchos es el significado de la vida, el sueño primigenio.
[...]
I stood in line and a thought crossed my mind
I had been dreaming but I didn't mind
I signed the line and the woman looked right through me
She didn't smile
I'd pray to God if there was heaven
But heaven seems so very far from here
And it all boils down to the same old thing
Just a yin and a yang or a couple of pipe dreams
And it all boils down to the same old pain
Whether you win or lose isn't gonna change a single thing
[...](Pipe Dreams, Travis)
La realidad... La realidad no es más que un gran sueño, el sueño de un gigante, y ese gigante eres tú.
domingo, 8 de abril de 2007
El necio
Qué necio es aquel que trata de tapar el Sol con un dedo. No se da cuenta de que, el Sol, es sólo una estrella entre muchas.
Sabiduría y perfección: ¿sinónimos o disímiles?
El sabio, al contrario de lo que se pueda pensar, no es perfecto en obra y pensamiento. El sabio es un ser humano normal, y como todo humano normal (promedio) comete errores. Su secreto: él acepta sus errores, los reconoce y está dispuesto a enmendarlos, lo cual le permite aprender de ellos. ¿Y eso lo termina haciendo inmune a cometer errores? ¿Lo convierte en un ser "perfecto"? Creo que no es propio de la naturaleza humana la perfección y, por ende, no es aplicable a nuestro obrar diario el no cometer errores nunca.
El sabio aprende de los errores que cometió, que comete, y que cometerá. Quien no comete errores no vive, no aprende, es un vegetal (en un sentido figurado, claro está). Los errores abren al sabio la puerta hacia nuevas equivocaciones, tropiezos y, finalmente, la verdadera sabiduría: la aceptación de sí mismo como un ser imperfecto y, en esencia, humano.
Pienso que nuestra idea de la "perfección" es enemiga del equilibrio, del alma libre..., y lo dice un perfeccionista. La búsqueda de la perfección, a veces, nos impide percibir la verdadera belleza, la verdadera armonía, la verdadera sabiduría. Nos puede apartar del camino hacia la felicidad, y es ahí, en la felicidad verdadera y plena, donde radica la sabiduría. A fin de cuentas, la felicidad de un individuo radica en la aceptación de sí mismo.
Entre los principios de la filosofía Zen está el desprendimiento del ego. La búsqueda de la perfección crea inseguridad y, en cierto grado, baja autoestima, lo que paradójicamente tiende a alimentar el ego: dado que pienso que no soy suficientemente diestro o capaz, y puesto que necesito que otros sepan (o piensen) que lo soy, siento la necesidad de mostrar que yo sé algo (o todo), demostrar que yo puedo, demostrar que sí soy capaz..., demostrar que soy medio estúpido (nótese el énfasis en la palabra "demostrar"). La filosofía Zen plantea que, en la medida que el individuo se desprende del ego, alcanza la verdadera felicidad y, por ende, la verdadera sabiduría.
El verdadero sabio, ése que encontró la felicidad y que no busca la perfección a su alrededor, que acepta lo que le rodea, incluyéndose a sí mismo y a sus errores, no habla sobre lo que significa ser sabio ni cree saber lo que es la sabiduría.
El sabio aprende de los errores que cometió, que comete, y que cometerá. Quien no comete errores no vive, no aprende, es un vegetal (en un sentido figurado, claro está). Los errores abren al sabio la puerta hacia nuevas equivocaciones, tropiezos y, finalmente, la verdadera sabiduría: la aceptación de sí mismo como un ser imperfecto y, en esencia, humano.
Pienso que nuestra idea de la "perfección" es enemiga del equilibrio, del alma libre..., y lo dice un perfeccionista. La búsqueda de la perfección, a veces, nos impide percibir la verdadera belleza, la verdadera armonía, la verdadera sabiduría. Nos puede apartar del camino hacia la felicidad, y es ahí, en la felicidad verdadera y plena, donde radica la sabiduría. A fin de cuentas, la felicidad de un individuo radica en la aceptación de sí mismo.
Entre los principios de la filosofía Zen está el desprendimiento del ego. La búsqueda de la perfección crea inseguridad y, en cierto grado, baja autoestima, lo que paradójicamente tiende a alimentar el ego: dado que pienso que no soy suficientemente diestro o capaz, y puesto que necesito que otros sepan (o piensen) que lo soy, siento la necesidad de mostrar que yo sé algo (o todo), demostrar que yo puedo, demostrar que sí soy capaz..., demostrar que soy medio estúpido (nótese el énfasis en la palabra "demostrar"). La filosofía Zen plantea que, en la medida que el individuo se desprende del ego, alcanza la verdadera felicidad y, por ende, la verdadera sabiduría.
El verdadero sabio, ése que encontró la felicidad y que no busca la perfección a su alrededor, que acepta lo que le rodea, incluyéndose a sí mismo y a sus errores, no habla sobre lo que significa ser sabio ni cree saber lo que es la sabiduría.
domingo, 4 de marzo de 2007
Entendiendo la mente (o el alma) humana
Los humanos, por definición, no somos lineales. Hay teorías sobre la predicción del comportamiento humano, pero si me preguntan a mí, les diré que no somos más predecibles que el clima. Para siquiera medir el comportamiento humano necesitaríamos tomar en cuenta demasiados factores. Llegaríamos a obtener un polinomio con demasiadas variables de las cuales, la mayoría, serían incógnitas. Bienvenidos a la matemática del caos.
Nuestro viaje por la vida es esencialmente caótico, ¿o acaso creen que es casualidad que lo único constante es el cambio? Alguien me dijo alguna vez que un científico, en alguna parte, dijo que había cierto orden en el caos. Así que aún el caos es ordenado... Yo diría que aún el orden es caótico.
La impredecibilidad nos caracteriza. Aún la más estable entre nuestras mentes tiende a la inestabilidad, porque en el completo control, hay desequilibrio. Si todo lo que hiciéramos estuviera medido, calculado, no cometeríamos errores, y dejaríamos de ser humanos. No olvidemos que la perfección no es nuestro atributo..., de hecho, sería nuestra condena.
Hay una película que plantea esto de una manera muy directa y, a la vez, sutil: Crash; si no han visto la película, no deberían seguir leyendo este párrafo, pues realmente les arruinaría la trama y sería una lástima, pues la recomiendo. Una de las historias que plasma esta película es sobre un par de policías, que en un principio vemos como los clásicos personajes arquetipados que nos suelen mostrar las películas de Hollywood: el policía "abusivo", y el "honesto". El policía honesto, como es de esperarse, se horroriza ante la actitud prepotente y prejuiciosa de su compañero, el policía abusivo, mientras este último simplemente se limita a hacer lo que mejor sabe hacer: abusar de su poder y esgrimir sus concepciones sesgadas y racistas como justificación. Sin embargo, a medida que avanza la historia, cada personaje se ve envuelto en una situación extrema diferente: la primera, dar el aventón a un joven afroamericano y terminar matándolo por presentir un ataque que nunca iba a llegar, para luego abandonar su cadáver en medio del camino; la segunda, salvar la vida de una mujer afroamericana envuelta en un accidente automovilístico. Si creen haber adivinado qué personaje participa en cada situación, bastará con decir que nuestro policía abusivo termina rescatando a una mujer en una situación bastante peligrosa, llegando a arriesgar su propia vida.
Es definitivo que el universo tiende al caos y nosotros, ineludiblemente, formamos parte de él.
Nuestro viaje por la vida es esencialmente caótico, ¿o acaso creen que es casualidad que lo único constante es el cambio? Alguien me dijo alguna vez que un científico, en alguna parte, dijo que había cierto orden en el caos. Así que aún el caos es ordenado... Yo diría que aún el orden es caótico.
La impredecibilidad nos caracteriza. Aún la más estable entre nuestras mentes tiende a la inestabilidad, porque en el completo control, hay desequilibrio. Si todo lo que hiciéramos estuviera medido, calculado, no cometeríamos errores, y dejaríamos de ser humanos. No olvidemos que la perfección no es nuestro atributo..., de hecho, sería nuestra condena.
Hay una película que plantea esto de una manera muy directa y, a la vez, sutil: Crash; si no han visto la película, no deberían seguir leyendo este párrafo, pues realmente les arruinaría la trama y sería una lástima, pues la recomiendo. Una de las historias que plasma esta película es sobre un par de policías, que en un principio vemos como los clásicos personajes arquetipados que nos suelen mostrar las películas de Hollywood: el policía "abusivo", y el "honesto". El policía honesto, como es de esperarse, se horroriza ante la actitud prepotente y prejuiciosa de su compañero, el policía abusivo, mientras este último simplemente se limita a hacer lo que mejor sabe hacer: abusar de su poder y esgrimir sus concepciones sesgadas y racistas como justificación. Sin embargo, a medida que avanza la historia, cada personaje se ve envuelto en una situación extrema diferente: la primera, dar el aventón a un joven afroamericano y terminar matándolo por presentir un ataque que nunca iba a llegar, para luego abandonar su cadáver en medio del camino; la segunda, salvar la vida de una mujer afroamericana envuelta en un accidente automovilístico. Si creen haber adivinado qué personaje participa en cada situación, bastará con decir que nuestro policía abusivo termina rescatando a una mujer en una situación bastante peligrosa, llegando a arriesgar su propia vida.
Es definitivo que el universo tiende al caos y nosotros, ineludiblemente, formamos parte de él.
sábado, 3 de marzo de 2007
Soledad, esa compañera fiel
Imagina que estás con una persona que quieres, que de una u otra forma sientes cercana. Imagina que la tienes cerca físicamente, que pueden verse gestos, oirse palabras y captarse su entonación..., miradas, olores, sensaciones. Imagina que quieres estar con esa persona, que en realidad lo deseas, pero que, aunque esté "ahí" a tu lado, simplemente no lo está; de repente, sientes que no sabes dónde estás tú, o dónde está esa persona que tienes justo en frente. Ahora imagina que sientes que lo que digas o hagas no importa, que nada de eso le comunicará algo. Que empiezas a enmudecer porque sientes que las palabras carecen de sentido, que no transmiten lo que quieres, que transmiten nada. Que tus gestos se enfrían porque ya tu propio rostro siente un peso casi insoportable que le impide moverse. Imagina que empiezas a sentir un abismo, un vacío... Imagina que conociste a Soledad.
En las relaciones humanas nada importa la "cercanía", si no hay conexión, no hay enlace, no hay comprensión..., nada. Creo que ya todos sabemos que podemos estar rodeados de personas y sentirnos solos, tan solos como si estuviéramos en una isla desierta. Y a veces está bien, a veces eso queremos..., desconectarnos del mundo, adentrarnos en un proceso de introspección, o tal vez introversión, buscando algo dentro de nosotros mismos. Pero como humanos siempre estamos necesitados de compañía, sentir empatía con alguien, encontrar alguien que nos complemente en algún nivel; al fin y al cabo, la plenitud se logra con la unión de lo que se complementa, ¿o no es así?
Sólo sé que no sé nada, dijo Sócrates alguna vez. Sólo sé que no siento nada... Y es que, ¿cómo sentirse cuando no sabes qué sentir? ¿Frustración, desasosiego, tristeza..., soledad? Si no hay comunicación, no hay nada. Increíble esto en la era de la comunicación, pero creo que esa palabra se queda grande, y que solemos perdernos en su verdadero significado; que nos olvidamos del elemento clave en la comunicación: la comprensión. Sin empatía no hay comprensión, sin comprensión no hay comunicación, y sin comunicación no hay compañía. Simple.
Y no hablo de comunicación solamente con palabras..., a veces, el silencio puede comunicar mucho más. A veces, el silencio conforta. Empatía, sólo eso se necesita. Comprensión.
¿Cuántas veces más te tienes que sentir así, para despertar? ¿Es convivir con la soledad la solución, o hay algo que se te escapa? Haciendo referencia a un documental (muy bueno) sobre física cuántica y espiritualidad, llamado What the bleep do we know?: no somos víctimas de lo que vivimos; en algún lugar de nuestra consciencia escogemos todo lo que nos rodea, y tenemos la posibilidad de cambiarlo.
Cambiarlo...
Imagina que estás frente a esa persona que quieres y que, al estar con ella, sientes una comunión que casi te acerca a lo divino. Que sientes que hay comprensión, que sientes que desea tu compañía tanto como tú la suya, de verdad. Imagina que te sientes pleno, y que no sientes que eres un vagabundo en un mundo al que no perteneces; que eres parte de algo.
Sólo imagina...
En las relaciones humanas nada importa la "cercanía", si no hay conexión, no hay enlace, no hay comprensión..., nada. Creo que ya todos sabemos que podemos estar rodeados de personas y sentirnos solos, tan solos como si estuviéramos en una isla desierta. Y a veces está bien, a veces eso queremos..., desconectarnos del mundo, adentrarnos en un proceso de introspección, o tal vez introversión, buscando algo dentro de nosotros mismos. Pero como humanos siempre estamos necesitados de compañía, sentir empatía con alguien, encontrar alguien que nos complemente en algún nivel; al fin y al cabo, la plenitud se logra con la unión de lo que se complementa, ¿o no es así?
Sólo sé que no sé nada, dijo Sócrates alguna vez. Sólo sé que no siento nada... Y es que, ¿cómo sentirse cuando no sabes qué sentir? ¿Frustración, desasosiego, tristeza..., soledad? Si no hay comunicación, no hay nada. Increíble esto en la era de la comunicación, pero creo que esa palabra se queda grande, y que solemos perdernos en su verdadero significado; que nos olvidamos del elemento clave en la comunicación: la comprensión. Sin empatía no hay comprensión, sin comprensión no hay comunicación, y sin comunicación no hay compañía. Simple.
Y no hablo de comunicación solamente con palabras..., a veces, el silencio puede comunicar mucho más. A veces, el silencio conforta. Empatía, sólo eso se necesita. Comprensión.
¿Cuántas veces más te tienes que sentir así, para despertar? ¿Es convivir con la soledad la solución, o hay algo que se te escapa? Haciendo referencia a un documental (muy bueno) sobre física cuántica y espiritualidad, llamado What the bleep do we know?: no somos víctimas de lo que vivimos; en algún lugar de nuestra consciencia escogemos todo lo que nos rodea, y tenemos la posibilidad de cambiarlo.
Cambiarlo...
Imagina que estás frente a esa persona que quieres y que, al estar con ella, sientes una comunión que casi te acerca a lo divino. Que sientes que hay comprensión, que sientes que desea tu compañía tanto como tú la suya, de verdad. Imagina que te sientes pleno, y que no sientes que eres un vagabundo en un mundo al que no perteneces; que eres parte de algo.
Sólo imagina...
Escrito el 15/07/2006, un sábado
en otro sitio, de cuyo nombre no quiero acordarme
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domingo, 4 de febrero de 2007
Ideologías sobresaturadas
Digo que no es un día especial, pero tal vez en cierta forma sí los es: hoy es otro de esos días en los que ideologías se manifiestan, tratando de solaparse unas a otras, sin llegar a ningún punto real. ¿Por qué especial? Porque es una gota más que hace rebosar el vaso. Hoy es 4 de febrero.
La verdad, todo el tema que se mueve hoy me agota y me hace sentir muy frustrado; pero no, no me gastaré en ese tema trillado, además que me pondría a escribir un texto como para cubrir varios volúmenes enciclopédicos y se volvería muy aburrido (estuve a punto, pero Dios bendiga la tecla suprimir).
No hablaré de política (o políticos). Simplemente, hablaré de ideales. Ideales o ideas que, si los aislas del contexto en el que se dieron y los adaptas a tu realidad, se vuelven tuyos..., ya ni su autor es su dueño. Leo una idea y, si ésta me toca, se vuelve parte de mí. No soy su autor, ni trato de adjudicarme su autoría, pero dentro de mí tomó una forma específica y eso me pertenece. Ya está en un nuevo mundo, el mío.
Precisamente hay unas palabras de Bertolt Brecht que siempre, de una u otra forma, me han movido. Las escuché por primera vez al inicio de una canción de Silvio Rodríguez (sí, el cantautor cubano pro-revolucionario..., y no, no soy bolivariano mesmo, ni hablemos de patriotismo, revoluciones cojas o nacionalismo extremo, que siempre se confunden). La canción, Sueño con Serpientes; las palabras...
Hay hombres que luchan un día y son buenos.
Hay otros que luchan un año y son mejores.
Hay otros que luchan muchos años y son muy buenos.
Pero hay quienes luchan toda la vida, esos son imprescindibles.
La idea que he visto detrás de esas palabras siempre me ha cautivado. El humano como un ser que lucha constantemente, por una u otra cosa, porque está en su espíritu. Los momentos de flaqueza no son más que otra cosa contra la cual luchar, y lo hacemos, lo hacemos para sobrevivir... Sobrevivir para luego luchar por vivir. Día tras día luchamos, en una medida u otra, muchas veces contra nosotros mismos. Es ahí donde está nuestro valor. Es así como crece nuestro espíritu.
Bertolt Brecht (1898-1956) fue un socialista y crítico del capitalismo. Tal vez Brecht no pensó exactamente en esto cuando escribió esas palabras; tal vez él lo escribió pensando en lucha de clases y revoluciones, no lo sé..., pero sus palabras ya son mías, ya están en mi mundo y las utilizo como creo conveniente; como combustible, como una razón.
¿Había dicho que no quería alargarme?...
Escrito el 04/02/2006, un sábado
en otro sitio, de cuyo nombre no quiero acordarme
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